Historias de historias
Desde la historia de Benjamín Blanco, un hombre de 92 años que se ha dedicado toda la vida a serenatear a las muchachas del pueblo, hasta la leyenda de la Tulevieja, en Tradiciones de Costa Rica hay muchas historias para quedarse pegado un buen rato leyendo.
Acá le compartimos un extracto de “De sustos y duendes”, una de las leyendas que se encuentran en el sitio web:
“Los duendes son pequeños hombrecillos vestidos con colores llamativos que se encuentran en el monte y en caminos solitarios. Les gusta jugar con los chiquitos, por lo que cuando ven que ellos andan retirados en el bosque, los atraen ofreciéndoles confites y juguetes. No les hacen daño, pero los adultos se pegan un gran susto, cuando ven que los carajillos no aparecen y están perdidos en el monte
A mi hermanillo le pasó un chasco en el cafetal. Luego de andar varias horas perdido, apareció sentando en una piedra a la orilla de una quebrada, varios kilómetros de distancia de la casa más cercana. Al preguntarle quién lo había llevado a un lugar tan retirado, indicó que unos chiquitos vestidos de rojo lo llamaron, le regalaron golosinas y jugaron entre los árboles. Para encontrarlo, la gente fue a buscarlo con tapas y ollas. Dicen que entre más bulla se haga, más rápido aparece el niño perdido por los duendes. Desde entonces no nos dejan jugar en lugares retirados de la casa y para protección, las mamás nos han puesto lazos rojos y un escapulario.
Un día Miguel Umaña nos contó su historia de amores perdidos. Afirmaba que una enamorada le tenía un embrujo de amor y que con frecuencia lo perdía en el camino. En aquél entonces las casas estaban muy retiradas una de otra. No había luz eléctrica y por las noches dominaba la penumbra cuando la luna no lograba iluminar suficiente el cielo. Las visitas a las casas de las novias debían hacerse temprano, pero si llegaba la noche había que alumbrarse con una canfinera o una linterna”
-De sustos y duendes, UCR |