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Los Pasos de la Danza
Video sobre los 40 años de la Danza en Costa Rica, mitos y retos.

Los Pasos de la Danza

El 29 de abril se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Danza. Para conmemorarlo, ofrecemos una panorámica de esta disciplina artística en nuestro país.


Alexandra Miranda
Colaboradora de Red Cultura


La danza es energía, movimiento y contenido que se desarrolla en un espacio y tiempo. Es el arte de expresión de los movimientos del cuerpo, mediante el cual se conjugan sentimientos, emociones, estados de ánimos y es capaz de contar historias.

El quehacer profesional de la danza costarricense se debate entre lo estatal y el campo independiente. Por un lado, el Estado no ha logrado proveer aún los recursos, espacios e infraestructura necesarios para solventar las necesidades actuales del gremio, mientras que las compañías privadas enfrentan en su mayoría dificultades para subsistir.

Además, en Costa Rica existen aún enormes perjuicios y estereotipos alrededor de la figura del bailarín o bailarina.

A pesar de las dificultades, aquellos dedicados a este arte afirman que la danza tiene mucho que hacer por el país, en tanto es capaz de generar denuncia, entretiene y abre espacios para la apreciación y conocimiento del arte y la cultura nacional.

La danza celebra su día el 29 de abril de cada año. Hoy cuenta su historia y realidad a través de las palabras.

Danza en Costa Rica: 40 años de historia

La danza ha formado parte de la historia de la humanidad desde el principio de los tiempos. Se cree que este arte es capaz de contar la historia y evolución de las sociedades pues, en la medida que los seres humanos han adquirido conocimiento sobre su relación con el mundo la danza ha evolucionado también. Hoy como arte ha traspasado sus propias fronteras para entremezclarse con otras disciplinas artísticas como la pintura, escultura, fotografía y la literatura.

A nivel nacional, la danza tiene sus inicios en el siglo XX durante la década de los años 60. La llegada de figuras importantes al país como Mireya Barboza, significó el nacimiento de una nueva forma de creación y movimiento que tendría gran impacto en la vida cultural costarricense.

La formalización educativa de la danza surge en 1952 con la creación del Conservatorio Castella, cuyo objetivo consistía en brindar una formación integral a los interesados en este arte. Esta institución fue la encargada de formar a los primeros artistas en diversos ámbitos culturales, quienes luego se integraron a grupos profesionales para construir las bases de la danza nacional.

En 1974 se crea la primera escuela de danza en Centroamérica: la Escuela de Danza de la Universidad Nacional. 

La Universidad de Costa Rica por su lado crea en 1978 el primer grupo profesional de danza en el país, llamado Danza Universitaria dirigido por Rogelio López junto con Luis Piedra.

Un año después, el Ministerio de Cultura funda la Compañía Nacional de Danza gracias a la iniciativa de la bailarina y coreógrafa Elena Gutiérrez. A diferencia del resto de los países centroamericanos, Costa Rica fue el primer país en tener una compañía de danza dedicada a la danza contemporánea en vez del ballet, como se acostumbraba.

A partir de entonces, la danza deja de ser una actividad propia las clases privilegiadas y adquiere un carácter mucho más accesible.

El Festival de Jóvenes Coreógrafos creado en 1981 y el Festival Nacional de Danza son algunos de los espacios actuales de mayor prestigio para la presentación de propuestas en el campo de la danza.

En la década de los 90, la danza costarricense cae en una laguna histórica. La ausencia de espacios de discusión para la reflexión sobre la enseñanza, formación, interpretación, composición o desarrollo histórico de esta disciplina contribuyen al estancamiento del arte. Asimismo, el Estado reduce la cantidad de recursos económicos destinados al desarrollo y divulgación de la danza.

En esta misma época surgió, entonces, la Asociación de Trabajadores de la Danza (Anatradanza). Con ello se procura brindar mayores posibilidades, mejores condiciones y más escenarios para la vida artística.

La falta de financiamiento y apoyo llevó a la creación de iniciativas individuales y colectivas. El campo independiente de la danza ya venía gestionando propuestas desde la década de los ochentas y, hasta la fecha, es el espacio al cual recurren los bailarines profesionales que se quedan por fuera del ámbito estatal.

Lo independiente vs. lo estatal:

Las compañías estatales no dan abasto para contratar a todos los bailarines y bailarinas con un nivel profesional en la danza, lo cual ha ocasionado que los mismos tengan que buscar nuevas formas de insertarse en el mercado laboral.

Marta Ávila, historiadora y escritora de arte, explica que las agrupaciones estatales, desde sus inicios, han contado con elencos estables y recursos fijos para sus producciones. Esto les ha permitido brindar al público propuestas muy variadas, con temporadas teatrales más largas, y desarrollar una labor de difusión de la danza en comunidades rurales y urbanas.

Estos grupos cuentan con la infraestructura necesaria para formar a sus bailarines y ensayar sus espectáculos. Además, son capaces de cobrar precios bajos por sus espectáculos y hacerlos accesibles al público. 

Una situación muy distinta sucede con el campo independiente de la danza nacional, el cual se encuentra constantemente en lucha y búsqueda de apoyo, espacios y recursos para financiar sus propuestas. El costo de alquiler de los teatros es alto y el proceso de producción también, lo cual hace que no puedan cobrar entradas accesibles como las agrupaciones del Estado.

Los grupos independientes recurren al sector empresarial privado para la gestión de sus obras. Pero cuando se intenta trabajar con este sector se promueve a la danza como un bien vendible y comercializable y no como arte.

“Es muy difícil porque no existen otras políticas de apoyo. Si, por ejemplo, el Estado promulgara que todo lo que se destine a la parte artística se pueda deducir de los impuestos, es probable que las empresas privadas, con más gusto, accedieran a patrocinar”, comenta Sol Carballo, directora de la agrupación Metamorfosis
 
Sin embargo, no todo es negativo. Iniciativas recientes como el Fondo ProArtes, del Ministerio de Cultura y Juventud,  han contribuido a que muchos grupos independientes sean capaces de producir espectáculos de alto calibre y eleven el nivel de sus producciones. 

El gremio dancístico independiente se encuentra en busca aún de mayor apoyo y recursos por parte del Estado, tanto para poder producir como para continuar formando bailarines profesionales fuera de las escuelas del Estado.

Prejuicios, prejuicios…

A pesar de las instituciones estatales e independientes que velan por el desarrollo profesional de la danza, este arte sigue enfrentándose a muchos prejuicios sociales.

Óscar Córdoba, Director de la Escuela de Danza de la UNA, explica que los prejuicios alrededor de la profesión siguen existiendo debido al desconocimiento de la gente. “Creo que mucha gente piensa que la danza es solamente un hobbie o una actividad recreativa y no lo ven como una profesión o como un estilo de vida”, comenta.

 “En Costa Rica todavía no se ha superado el prejuicio que hay hacia el artista o hacia el bailarín. La sociedad en sí no ha visto que la danza es una profesión igual que medicina, ser veterinario o ser científico”, explica Marta Ávila.

Por su lado, Sol Carballo afirma que  nunca se cuestionó si sería capaz o no de sobrevivir siendo bailarina. Sin embargo ella comenta que aún hoy la gente arrastra un cliché sobre si es posible o no vivir y comer de la danza.  Para ella este estereotipo limita la mentalidad de los futuros bailarines y los llena de temor. 

Si de estereotipos hablamos, la danza costarricense no se queda atrás. Por ejemplo, se cree que todos los hombres que se dedican a este arte son homosexuales, o bien se tiene la idea que las bailarinas son mujeres delgadas y promiscuas.

“La orientación sexual y la danza no van de la mano. Simplemente el medio es más abierto y no se fija en tu preferencia sexual. Se dice, también, que las bailarinas tienen que ser delgadas, flacas y altas. Mentira, esto es Latinoamérica. Las mujeres son de caderas anchas y tienen buenos pechos, son exuberantes. Un buen bailarín es bueno porque lo que hace le sale de forma integral del cuerpo, del corazón y la mente, no porque tenga una determinada figura”, comenta Carballo.

Los retos de la danza tica

En Costa Rica, la mayoría de las personas dedicadas a la danza provienen de niveles socioeconómicos bajos y medios. Sin embargo, según indica Sol Carballo, cada día hay más personas interesadas en la profesión de la danza sin importar su nivel económico. El futuro parece prometedor, pero parece difícil de alcanzar sin los apoyos necesarios.

“Existen cuatro compañías estatales que jamás van a poder absorber a la cantidad de bailarines que se están graduando. Mucha de esta gente graduada emprenderá proyectos personales. Estoy segura que si tienen esa pasión por la danza y esa necesidad de hacer danza entonces van a poder hacerlo”, comenta Carballo.

Para Marta Ávila, los nuevos profesionales en danza deberán ser profesionales autogestionarios que creen sus propios espacios para desenvolverse en el ámbito dancístico.

Sin embargo, Carballo considera que esto no es siempre así pues no todos en el medio están en capacidad de desarrollar sus propios proyectos y culminarlos con éxito. Los intereses suelen ser diversos, hay quienes están hechos para bailar y otros para dirigir.

“El bailarín profesional debe desarrollar versatilidad y aprender a trabajar en equipo. No necesariamente tienen que ser autogestionarios. Lo que sí tienen que estar dispuestos a hacer es a compartir sus sueños y su trabajo con otra gente que tiene intereses comunes. Allí cada uno encontrará su espacio”, explica Carballo.

Oscar Córdoba apunta que los graduados en danza deben ser personas perseverantes y capaces de nadar contra corriente. “Como en cualquier otra profesión el profesional tiene que ser emprendedor. Difícilmente, el graduado de una universidad de danza lo van a estar esperando con su puesto, su salario y su horario”, explica el  director de Danza UNA.

Lo cierto es que, hoy en día, aquellos que decidan dedicarse profesionalmente a este arte deben estar en la capacidad de trabajar en equipo y con solidaridad. Además, preferiblemente deben contar con formación en otras áreas del arte como la música, el teatro y otras.

Carballo también es enfática al señalar la necesidad de más recursos estatales para la danza. “El Estado debe aportar más recursos, tanto para sus propias compañías como en el arte y la cultura en general. El país va a crecer en la medida en que la cultura en este país aumente. El papel del Gobierno va a ser fundamental también para que las compañías privadas quieran aportar al desarrollo del arte”, comenta Carballo.

Para Carballo, el gremio dancístico debe unificar esfuerzos para trabajar en conjunto desde las diferentes disciplinas, técnicas y escuelas. La formación de los bailarines debe dejar de ser separatista, abrirse y actualizarse para preparar integralmente a los profesionales.

“Trabajando juntos todos, mejor va a estar el arte al que nos dedicamos y más va a progresar la danza. Mientras sigamos aislados en pequeños grupitos, con rivalidades, criticando lo que hace el otro sin ser capaz de reconocer lo que hacen bien y trabajar menos el ego y más el corazón, en esta medida la danza va a ir floreciendo”, explica la coreógrafa.

“La danza es una actividad de mucha disciplina. Hay que invertir mucho esfuerzo y mucho tiempo, pero si la persona está interesada en la danza tiene que seguir sus sueños. Muchas personas vienen acá (a la Escuela de Danza de la UNA) o ven una presentación y dicen “Ay yo quería ser bailarín o yo quería ser bailarina”. No debemos permitirnos esto, hay que seguir los sueños y luchar por alcanzarlos”, propone Córdoba.

Aquellos dedicados a la danza explican que el camino no es fácil y está claro que en Costa Rica aún no se han sentado bases sólidas para crear una cultura de verdadero respeto y apreciación hacia esta disciplina. Sin embargo, esto no debería ser un obstáculo para quienes se quieren dedicar profesionalmente a este arte. Testimonios de ello, sobran en nuestro país.

Para celebrar esta fecha, la Compañía Nacional de Danza y ANATRADANZA organizaron una Danzatón, cuatro funciones en las que participarán bailarines de múltiples disciplinas. Para leer información sobre esta actividad, vaya aquí.


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Algunas cifras de la danza:
Total de graduados Danza UNA Bachillerato hasta la fecha : 108

Total Graduados Danza UNA Maestría hasta la fecha: 20

Graduados Danza UNA en el 2008: 8

Total Alumnos actuales de la Escuela de Danza UNA: 60

Total de miembros asociados a Anatradanza: apróximadamente 400

Celebración
Para conmemorar esta fecha, la Compañía Nacional de Danza y ANATRADANZA organizaron una Danzatón, cuatro funciones en las que participarán bailarines de múltiples disciplinas. Para leer información sobre esta actividad, dé clic aquí.

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