Más de mil músicos, 700 conciertos y representaciones de 47 países son las cifras del Festival de Música Credomatic, que llega a sus 20 años de la mano con el crecimiento turístico del país.
05/08/2010 4:09 PM
Natalia Rodríguez Mata
nrodriguez@redcultura.com
Es uno de los festivales artísticos más grandes y consolidados que se realizan en la región, y sin duda el festival de carácter privado más importante que se realiza en el país.
Cada año, asisten a él cientos de personas, muchos de los cuales son extranjeros. Comprende conciertos en el Teatro Nacional, hoteles de playa y montaña, y otros gratuitos en parques e iglesias del muchas partes del país.
“Al Festival Credomatic hay que reconocerle muchas cosas importantes”, afirma María Clara Vargas Cullel, directora de la Escuela de Música de la Universidad de Costa Rica. “Una es haber logrado llegar a 20 años, lo cual es difícil en el campo de la cultura. Además, es una actividad que nos permite a los músicos año a año tener retroalimentación de grupos interesantes de otros países”.
Para Vargas, el único reclamo que le haría al festival es que no haya más participación de artistas costarricenses. “Aunque sí entiendo que el Festival es para invitados internacionales sí sería interesante que hubiera la posibilidad de que grupos de cámara costarricenses se presentaran, tomando en cuenta que son muy activos”.
Sin embargo, reconoce que el Festival “es un esfuerzo muy importante, reconozco el trabajo de Jordy Antich, quien ha estado detrás por tantos años”.
Antich es el Festival Credomatic. Él es director vitalicio, permanente y a tiempo completo de este sueño de un grupo de músicos que hoy llega a sus 20 calendarios.
Son 20 años de mantener y mejorar año con año un Festival Internacional, estando a la cabeza del proyecto por tantos años. ¿Qué representa esto para usted?
Veinte años es mucho tiempo. Han pasado por los diferentes escenarios del festival ya más de 1000 músicos, 700 conciertos y representaciones de 47 países.
Representa una sensación de que hemos cumplido al país dándole a Costa Rica un festival que es único en el mundo: tener artistas de alto nivel presentándose en escenarios naturales como el Volcán Arena, las aguas termales del Rincón de la Vieja.
El Festival siempre ha estado vinculado al turismo y los diversos escenarios naturales del país. ¿De dónde surgió esta idea y cómo han logrado mantenerla, a pesar de las dificultades que conlleva?
La idea original de este festival surgió de un grupo de músicos que habíamos estudiado en Europa y queríamos hacer un festival como los que se hacen ahí. Sin embargo no se podía hacer en castillos mediavales o ruinas romanas porque no las tenemos, pero sí en los escenarios naturales que hay.
La idea era hacerlo justamente en los maravillosos escenarios, en la mayor parte de ellos. Año con año se han ido sumando más zonas del país.
El origen del festival tiene mucho que ver con el turismo. La idea fue especialmente acogida por el Ministro de Turismo de entonces, Carlos Manuel Chacón, quien apoyó al festival con el propósito de darle a Costa Rica una cara culta que mostrar al mundo.
El festival ha crecido al lado del desarrollo turístico. A muchos lugares hemos podido llegar porque se han construido hoteles, es el caso del Pacífico Sur, el mismo año en el que inauguró el Hotel Cristal Ballena nos invitó, el Hotel Tirol construyó su pequeño teatro motivado por los conciertos. Realmente ha habido un desarrollo paralelo y mutuo con la industria turística con la idea de tener un festival que se realice en todo el país.
El vínculo con Credomatic ha sido fundamental para el Festival. ¿Cómo ha evolucionado esa relación a lo largo de los 20 años?
Hemos contado con el apoyo de una empresa sin duda líder en la oferta de tarjetas de crédito, y nuestra relación se ha profundizado año con año. En la primera época era un aporte de patrocinio como es lo usual, una suma de dinero, pero poco a poco realmente hemos desarrollado una comunidad de objetivos. Hemos crecido juntos.
¿Cómo van los intentos de centroamericanizar el Festival de los que hablamos hace tres de años? ¿Cree factible emular este modelo de festival a otras disciplinas?
Hemos hecho intentos en el pasado de hacerlo centroamericano, lo cual tiene algunas dificultades, puesto que hay diferencias culturales muy serias, también en los niveles de desarrollo, sobre todo turístico. Sin embargo, no perdemos la esperanza de que en el futuro podamos tener un gran festival de festivales.
Con respecto a emular el modelo, creo que sí es posible, pero la ventaja es que la música es un lenguaje totalmente universal, el lenguaje de Mozart, Bach o Stravinsky es comprensible para cualquier persona.
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