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Las acrobacias serán parte importante del espectáculo. Fotografía de Richard Termine, cortesía del Circo del Sol.
El Circo del Sol vuelve a poner su magia en Costa Rica
Treinta años después de su fundación en Canadá, el Circo del Sol sigue volviendo locos a sus espectadores alrededor del mundo. Aquí repasamos nuevamente su historia previo a su estreno en el país.
19/01/2015 1:33 PM
Verónica Jiménez y Óscar Collado
vjimenez@redcultura.com

Un payaso que imagina su propio funeral. Un funeral lleno de carnaval.

El Circo del Sol se caracteriza por llevarnos a mundos de fantasías, haciendo posible lo imposible y mezclando lo mejor del circo con lo mejor del teatro.

Con Corteo, espectáculo que presentan este mes en Costa Rica, la compañía mostrará a un payaso que imagina su funeral como un desfile festivo, en donde lo largo se yuxtapone a lo pequeño, lo ridículo a lo trágico y la perfección con la imperfección.

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El payaso muerto verá -¿o imaginará?- su propio funeral. Fotografía del Circo del Sol. 

Corteo, palabra para cortejo o desfile en italiano, tiene 17 actos desarrollados en un escenario giratorio que pondrá a la audiencia alrededor de los intérpretes todo el tiempo.

Este nuevo espectáculo del Circo del Sol iniciará el 22 de enero y tendrá funciones hasta el 8 de febrero en Hacienda Espinal, en Alajuela.

Las entradas van desde los ¢38 080 colones hasta los ¢140 000 colones, y las entradas están a la venta en eticket.cr .

Esta es la segunda vez que la compañía canadiense visita Costa Rica, pues en el 2013 estuvieron presentando su espectáculo Varekai.  

La historia detrás del circo

Fue en los recovecos callejeros de Canadá donde Guy Laliberté, flamante fundador del Circo del Sol, empezó su carrera. Suena extraño pensar que el multimillonario canadiense –incluido varias veces en la lista de las personalidades más ricas de Forbes- comenzara su carrera ahí y sin embargo así fue. Pero para conocer más a fondo la historia del quebequés hay que retroceder unos cuantos años atrás.

Todo comenzó en la década de los 80. En aquel momento el mundo del circo vivía una gran transformación. El circo tradicional parecía agotado y artistas alrededor del orbe se esforzaban por encontrar alguna fórmula que resolviera la ecuación: hallar una forma distinta de cautivar al público; lo que luego se llamaría nouveau cirque o circo contemporáneo. 

En ese entonces Laliberté –joven acordeonista y tragafuegos que había deambulado por Europa haciendo números callejeros- funda junto a un grupo de artistas urbanos el “Club des talons Hauts” y organiza el Fete Foraine Festival, en Baie-Saint-Paul, al este de Quebec, en 1982, un encuentro en donde grupos de diferentes partes se reunirían para intercambiar experiencias y engalanar la ciudad con actos circenses callejeros. 

Alentados por el reconocimiento del público y el entusiasmo generado a raíz del festival, la troupe empieza a concebir una nueva idea -loca como todas en principio-: ¿por qué no crear un circo y viajar por el orbe? Era un acto arriesgado, pero el grupo vería su ocasión perfecta de ejecutarlo dos años después.

En 1984 Quebec se preparaba para celebrar el 450 aniversario del descubrimiento de Canadá por parte de Jaques Cartier y la organización ocupaba un evento que acercara al pueblo a las festividades. Laliberté convenció entonces a los organizadores de que su espectáculo –Cirque du Soleil- podría hacerlo. 

¿Quién hubiera dicho que aquel montón de artistas callejeros, aquel variopinto grupo de hippies que se reunían para conmemorar un acto histórico se convertirían pronto en una de las mayores industrias circenses del planeta? Y así sucedió. Aunque en un inicio la historia fue distinta.




Con el pie izquierdo. El primer espectáculo del Circo del Sol fue La Magia Continúa, en 1986. El proyecto fue financiado por el gobierno de Canadá. La compañía viajó por ocho poblados de ese país con una carpa azul en la que cabían 800 personas. Fue en ese entonces cuando Laliberté exploró junto a sus compañeros ideas nuevas como la inclusión de música en vivo y la no incorporación de animales en el set. Dos esquemas que a la postre serían uno de sus sellos.

A pesar del éxito que cosechó en un inicio, Laliberté y su grupo terminaron con deudas por $750.000 durante esa gira. Circunstancias como la falta de publicidad y el aparente pago con cheques sin fondos de un patrocinador habrían repercutido en el saldo negativo del circo.

Fue entonces cuando el gobierno canadiense dudó en renovarles su apoyo. A la postre la situación se resolvió; la popularidad del grupo y la simpatía general de la población propiciaron la intervención de René Lévesque, primer ministro de Quebec en ese momento, quien les garantizó un nuevo empuje económico.

Como el fénix. Con el apoyo del gobierno de su país, Laliberté decide idear otro espectáculo. Por aquel entonces el canadiense había sido invitado por las autoridades de Los Angeles Arts Festival, en Santa Monica Pier, para hacer una presentación. Es ahí cuando el quebequés muestra el show “We reinvent the circus”, el cual le granjea la fama y el respeto de los círculos artísticos y circenses de Estados Unidos.

En 1990, en Montreal, el circo lanza Nouvelle Expérience, el mayor espectáculo ideado por el grupo hasta el momento. Inspirado en el libro La Caza del Meteoro de Julio Verne, el show cuenta la historia de un grupo de criaturas jocosas y felices llamadas Flounes, las cuales viven en universo propio que es invadido luego por los funestos y malvados Diablos.

De 1990 a 1991 –espacio por el cual se mantuvo- el espectáculo fue presenciado por más de 1.3 millones de personas. Además le permitió a Laliberté llevar su show a Europa e instalar luego el primer espectáculo fijo en Las Vegas, en el Mirage Hotel.



Luego seguirán “Saltimbanco”, “Mystère”, “Alegría”, “Quidam”, “O”, “La Nouba”, “Dralion”, “Varekai”, "Zumanity”, “Corteo”, las cuales consolidarán el éxito del grupo convirtiéndolo a su vez en un enorme Midas de las ventas.

Laliberté consiguió crear así un estilo de circo anclado en la narrativa, la combinación de música argumental, el drama y las acrobacias, fórmula que cambiaría radicalmente la manera de hacer circo.

*La información histórica fue recopilada y redactada por Óscar Collada, para este artículo del 2013

Los números

  • En 1984 73 personas trabajaban en el Circo del Sol. Hoy, el megocio tiene 5 000 empleados alrededor del mundo, de los cuales alrededor de 1300 son artistas. 
  • Solamente en la central del Circo, ubicada en Montreal, trabajan alrededor de 2000 personas
  • Más de 100 ocupaciones distintas se pueden encontrar en el Circo
  • Dentro de la compañía hay unas 50 nacionalidades y 25 diferentes idiomas
  • Desde 10984 alrededor de 100 millones de espectadores han asistido a los shows del Circo
  • Desde 1992 el Circo funciona de manera autosuficiente, es decir, no ha recibido subvenciones del sector público ni privado.
Información obtenida en el sitio web oficial del Cirque du Soleil.