Red Cultura
  • Fotografías
Potenzoni: el rock star de la Feria del Libro
Potenzoni es probablemente el poeta under contemporáneo más querido de la poesía nacional. En la FIL presentó “Filosofía del despecho” ante una amplia audiencia. Sobre este su primer libro conversamos en entrevista.
19/09/2013 2:16 PM
Natalia Rodríguez Mata
nrodriguez@redcultura.com

Sebastían Potenzoni es uno de los personajes del mundo “under”- o no tan under, eso depende de donde usted se ubique- josefino. Topárselo por las calles de San Pedro o La California es saber que le va a contar una de sus historias de amor fallido o mínimo le recitará un poema, propio o ajeno.

Es famoso por su espontaneidad, su sencillez y su humildad. Y sobre todo, por dos de sus poemas: "El Erotismo potenzoniano", y "La mascota de mi hermana Carolina", más conocido como "El Conejo", con los cuales ha recibido caudales de aplausos en los principales antros bohemios y Festivales de Poesía del país.

Recita de memoria, con ese "cantado" tan particular de los poetas costarricenses. "Poesía blusera, machacona, hecha de darle y darle al tambor en el mismo punto y con el mismo palo, hasta que la veta ceda", dice sobre los versos de Poten el escritor Rodolfo Arias Formoso.

Aunque escribe desde hace varias décadas, “Filosofía del despecho” (Ediciones Espiral) es su primer poemario, y fue presentado por varios de sus amigos, entre ellos el mismo Arias, y ante una gran concurrencia durante la pasada Feria Internacional del Libro, como todo un rock star. Al día siguiente, conversamos con él; al ver la grabadora encendida cambió el tono, se puso serio y respondió a las preguntas con el mismo cantadito de poeta que lo caracteriza. Él es un personaje.


¿De dónde sale "Filosofía del Despecho"?

Yo realmente no tenía muchas ganas de publicar. Estuve mucho tiempo sin escribir. Empecé en el 96, en el 98 entré al Taller Literario del Café Cultural Francisco Zúñiga, en el 2000 tuve una sequía de unos meses, el 2001 fue muy provechoso y al final otra vez dejé de escribir como hasta marzo del 2011.

Ahora estoy incursionando en los guiones para cortometrajes, me la estoy jugando, aparentemente me han salido bien. También tengo un proyecto de un guión para un spot publicitario de Jose Maria Villalta.

¿Cómo fueron tus inicios en el mundo de la poesía?

Mi tío Eloy Flores, cuando yo era carajillo, nos leía a Carola (su hermana) y a Lucho, el que me hizo tío, “ Los motivos del Lobo”, de Darío. Empecé a leer poesía pero no conocía mucho. En el 96 me enamoré de una muchacha que no me dio pelota y le escribí algo. Un compa me dijo: escriba algo suyo, entonces escribí una prosa, como un  cuento y le metí unos versos de Darío y de Machado y mi compa me dijo “pero esto, esto y esto es de Darío y de Machado, nono, escriba algo suyo”. Una profesora mía del cole me dijo que era bueno, seguí escribiendo. En el Taller Literario del Café Cultural Francisco Zúñiga conocí a Alfredo Trejos, Minor González, Pablo Aguilar, Liliam Zeledón, Felipe Granados, un montón de cabrones con un gran talento.

¿Quiénes fueron tus mentores? ¿Quiénes tus poetas favoritos?

Yo digo que tuve dos grandes mentores: Felipe Granados y Joan Bernal. 

Mi primo Roberto me dijo que él siente que yo tengo una influencia de Alfredo Trejos y de Felipe Granados. No sé si es cierto pero puede ser.

Mis poetas favoritos diría que son Buckowsky, Oliviero Girondo, Antonio Machado, Alfredo Trejos, Felipe, Minor González, Joan Bernal, Osvaldo Sauma, Silvia Piranesi, María Morales, María Montero, Carolina Quintero, Estibaliz Solís, entre otros.


¿Qué nos podés contar sobre "Filosofía del Despecho"?  

El libro está dividido en cuatro partes:

La primera es “Sobre el amor y su contraparte”. La contraparte sería el odio, pero en este caso es el desamor. Las que me dijeron que sí y las que me dijeron que no. Tiene un epígrafe de Serrat: “No llores porque no me voy a quedar”.

La segunda parte  se llama “Un punto a favor y otro por referencia”, con epígrafe de Ana Istarú. Estos son poemas dedicados a amigos.

La tercera parte tiene textos más undergrown como dice un compa, más oscuros, hacen relación con la depresión, la muerte, el suicidio, pesadillas, estados de ánimo bajos. Tiene un epígrafe de Alfredo Trejos.

La cuarta es la “Trilogía del Desenfreno”. Son poemas relacionados con la comedia, con epígrafe del capitán Usterín, personaje de la novela de Rodolfo Arias “El Emperador Tertuliano y la Legión de los Superlimpios”.

El libro tiene su vara, no sé. Creo que a la gente le ha gustado.

¿Qué se siente saberse tan querido, por amigos cercanos y por gente que te conoce menos?

Yo creo que hay un asunto: yo una vez dije en un taller: el poeta es un cabrón cualquiera. Hay muchos que se creen la mamá de Tarzán. Si no hubiera poetas en el mundo no pasaría nada. El hecho de ser escritor no significa nada, uno no es más que nadie, hay que bajarse de esa nube, de sentirse superior.

A mí me llena mucho ser querido dentro del gremio, debe haber uno o dos a los que les caigo mal, pero el 98% del gremio me estima y muchos me han ayudado. A todos ellos, les agradezco mucho.

 

Solo poesía

La editorial que publica a Potenzoni se llama Ediciones Espiral y tiene cuatro años de estar funcionando en el mercado del libro en el país. Su característica principal es que publica solamente poesía. Hasta el momento tiene dos colecciones: "Fin del Mundo" y "Jet Lag", y próximamente planean inaugurar una colección de antologías.

Espiral ha publicado a reconocidos poetas nacionales, como Alfredo Trejos, Mauricio Molina, y recientemente a Ricardo Marín y Angélica Murillo, además de Potenzoni.

Otra de las características de esta editorial es la calidad de sus publicaciones, estéticamente agradables. Las portadas son obra del diseñador Alberto Arce, y el diseño interior de Jonatan Lépiz, quien además es uno de los propietarios de la editorial.

Sus libros se venden en Libros Duluoz. También puede consultar otros puntos de venta en su perfil de Facebook.

 


 

Filosofía del despecho

Me haré el duro,
el indiferente,
sin despertar sospecha
te haré creer
que me mantengo en forma
que he dejado de fumar
que olvidé tu nombre,
que no estoy muriendo
de ganas de besarte
y que no me importa
- en lo más mínimo-
verte en brazos de un imbécil