El Festival de Coreógrafos Graciela Moreno clausuró el domingo 9 de setiembre su edición número 29: 13 coreografías, 17 coreógrafos y por primera vez un dedicado del gremio de la danza, el maestro Rogelio López.
La velada dio inicio con la propuesta “Des-Terrados” del coreógrafo Luis Piedra, el único artista en la categoría de expertos en esta edición. La puesta en escena la bailó el grupo Danza Abierta, grupo que dirige Piedra. La pieza de gran calidad interpretativa era una crítica directa a la destrucción de la tierra en manos del hombre.
La siguiente en el escenario fue “Justo en el año del Justo”, la pieza que Rogelio López creó especialmente para este Festival. La coreografía pretendía poner a reflexionar al público sobre la discriminación que enfrentan las personas no heterosexuales en Costa Rica. Con 11 bailarines, música original y una escenografía de alta calidad la pieza se llevó las ovaciones del público asistente.
Se dio paso al homenaje a Rogelio López, en esta edición se decidió por primera vez tener un dedicado y quién mejor que el Premio Magón 2012 por su contribución a la cultura costarricense a través de la danza. La producción del Festival presentó un mini-documental que retrataba a Rogelio en varios ambientes cercanos a su intimidad: su casa y su natal provincia de Puntarenas.
Adriana Collado, directora del Teatro Nacional, le hizo entrega del reconocimiento a López quien emocionado agradeció y confirmó la temática de su montaje: “No es justo que en nuestra sociedad existan ciudadanos de diferentes categorías, no es justo”. El coreógrafo además hizo hincapié en que la danza es un arte colectivo y como tal acepta este tipo de reconocimientos en nombre de sus colegas. López concluyó con un sentido “¡Y que viva la danza!”.
Los ganadores
El Festival también entregó los reconocimientos a lo mejor de la edición de este año; para eso los organizadores habían divido las coreografías en tres categorías: primera incursión, para quienes presentaban por primera vez una de sus obras en el Festival; iniciados, para aquellos que ya habían participado en ediciones anteriores; y expertos, para quienes cuentan numerosas coreografías en su haber. En esta ocasión el único en esta terna fue el artista Luis Piedra.
El jurado internacional, conformado por el escocés Mark Sieczkarek, la mexicana Shaday Larios y el chileno Jorge Olea determinó que la mejor obra en la categoría de primera incursión fuera “Chanchochingo” de Kimberly Ulate, mientras tanto en la categoría de iniciados los ganadores fueron el Colectivo Clá con “Ciebzie”.
Por su parte, la Comisión Interdisciplinaria conformada por la artista visual Gioconda Rojas, el investigador Pablo Hernández y el compositor Franklin Huezo, le entregaron el premio Virginia Pérez Ratton a “Ciebzie” del Colectivo Clá. Este premio es un incentivo económico que les permitirá a los artistas presentar una creación el próximo año con música original.
Este año hubo otra primicia, la Alianza Francesa de Costa Rica entregó el premio al Mejor Vestuario con el objetivo de incentivar la integración de la creación de vestuarios con la propuesta coreográfica. Inauguró esta categoría como ganadora la vestuarista Izadora Scorza por su trabajo en “Justo en el año del Justo”.
Finalmente, la Asociación Nacional de Trabajadores de la Danza (ANATRADANZA) elegiría a los mejores intérpretes masculino y femenino, sin embargo Luis Piedra quien preside la Asociación, aclaró que por razones presupuestarias solo le darían el reconocimiento al mejor intérprete sin separación de género. El elegido fue el bailarín Christopher Nuñez por su trabajo en “Justo en el año del Justo”. Nuñez también presentó su propia creación como coreógrafo durante el Festival: “Obsoleto yo”.
Durante la mañana del lunes se anunció la coreografía elegida por la audiencia: "Chanchochingo", de Kimberly Ulate. El resultado es directo del voto del público que asisitió a las funciones y calificó las propuestas.