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La Ópera de Tres Centavos de Bertolt Brecht
Dirección: Juan Fernando Cerdas
La ópera…
 
Bertold Brecht, cuya obra, fue de una naturaleza tan revolucionaria que acabó por convertirse en uno de las mayores influencias del teatro del siglo XX, fue autor de  seis obras musicales, de las cuales cuatro fueron escritas en colaboración con su compatriota Weill: Apogeo y caída de la ciudad de Mahagonny (1928), Happy end (1929), Los siete pecados (1929) —conocida también como Los siete pecados de los pequeños burgueses— y La ópera de  tres centavos, basada en la Opera del mendigo, del dramaturgo inglés John Gay.  Esta última, estrenada en Berlín en 1928, no sólo fue el mayor éxito teatral de Bertolt Brecht sino que implicó una ruptura definitiva con la estética tradicional y representó el inicio de un teatro alternativo que, en lo musical, inició el camino hacia la actual comedia musical de Broadway.

Contrariamente a lo imperante hasta entonces, Bertold Brecht propone un teatro que logre el alejamiento del espectador para que, en lugar de involucrarse emocionalmente, pueda pensar.  Elabora así la teoría del teatro épico con reglas destinadas a recordarnos en todo momento, mediante distintos artificios, que estamos presenciando un espectáculo. El teatro adquiere entonces un carácter crítico al servicio de la acción revolucionaria.

La ópera de los tres centavos es un claro ejemplo de esta nueva concepción teatral e ilustra claramente las distintas técnicas propuestas por el escritor alemán.
 
La historia debe narrarse en escenas, en cuadros fragmentados, que impidan una totalidad orgánica.
 
Kurt Weill y Bertolt Brecht conciben la obra en cuadros cerrados en que los actos no se continúan musicalmente a partir de un leimotiv —melodía asociada a un personaje o situación que se repite a lo largo de toda la obra— sino que se suceden a la manera de canciones.
 
La acción debe interrumpirse constantemente y es controlada por la presencia de un intermediario, el narrador, que toma distancia de la historia y la comenta.
 
En La ópera de tres centavos hay un narrador ajeno a la acción, que introduce de manera hablada muchas de las escenas de la obra. En su voz se encuentra, paradójicamente, la canción más famosa de la ópera, la balada de Mackie Navaja, agregada a último momento ante las protestas del narrador, que se quejaba de tener poca participación. 
 
La música ilustra la situación a través de un poema paródico de ritmo sincopado.
 
El ritmo sincopado, intrínsecamente ligado al jazz e incorporado por Kurt Weill en sus composiciones, se construye a partir de sucesiones de notas a contratiempo.  La utilización de un nuevo sonido y ritmo, tomados de la música de los negros de Nueva Orleáns, hizo de esta ópera una obra más contemporánea y accesible al público en general.
 
La escenografía debe ocupar un lugar secundario
 
La escenografía del estreno, sin llegar a ser abstracta, era de una gran simpleza.  Cruzaba el escenario una soga de la que colgaba una cortina de lino y había dos pantallas en las que se proyectaban slogans que anunciaban cada nueva escena, otro de los recursos utilizados por Brecht para fragmentar la acción en sus obras.  Los atuendos, por tratarse ésta de una ópera de mendigos, eran desprolijos y rotosos; y el maquillaje, grotesco. 
 
Los actores deben representar a sus personajes sin identificarse con ellos, recurriendo a una gestualidad artificial.
 
Desfilan por este escenario una serie de personajes de lo más marginales, tales como Mackie Navaja, líder de los bandidos, que toma en la historia el lugar habitual del héroe; Polly, hija del jefe de una cuadrilla de mendigos, enamorada de Mackie; Brown, un policía corrupto; y Jenny, prostituta y antigua pareja del héroe de la historia. Al margen de la crítica al capitalismo, cuyas mayores miserias se encarnan en cada uno de ellos, Brecht y Weill no tienen problema en encarar temas como la violencia doméstica e incluso el aborto, ambos presentes en la Balada del Chulo (o proxeneta).
 
A pesar de que fue puesta en escena al menos veinticinco veces en Alemania, La ópera de tres centavos no tuvo acogida en otros países hasta mucho tiempo después. Esta obra eterna, prohibida por los Nazis —quienes acusaron a sus autores de “degenerados”— sigue siendo hoy tan actual como entonces. 
 
Berthold Brecht; (Augsburg, 1898 - Berlín oriental, 1956) Escritor alemán. Además de ser uno de los dramaturgos más destacados e innovadores del siglo XX, cuyas obras buscan siempre la reflexión del espectador, trató también de fomentar el activismo político con las letras de sus lieder, a los que Kurt Weill puso la música.

Comenzó en Múnich sus estudios de Literatura y Filosofía en 1917, a los que añadiría posteriormente los de Medicina. Durante la I Primera Guerra Mundial comenzó a escribir y publicar sus obras. Desde 1920 frecuentó el mundo artístico de Múnich y trabajó como dramaturgo y director de escena. En este entorno conoció a F. Wedekind, K. Valentin y L. Feuchtwanger, con quienes mantuvo siempre un estrecho contacto. En 1924 se trasladó a Berlín, donde trabajó como dramaturgo a las órdenes de Max Reinhardt en el Deutsches Theater; posteriormente colaboró también en obras de carácter colectivo junto con Elisabeth Hauptmann, Erwin Piscator, Kurt Weill, Hans Eisler y Slatan Dudow, y trabó relaciones con el pintor Georg Grosz.
En 1926 comenzó su dedicación intensiva al marxismo y estableció un estrecho contacto con Karl Korsch y Walter Benjamin. Su Dreigroschenoper (Opera de cuatro cuartos, 1928) obtuvo en 1928 el mayor éxito conocido en la República de Weimar. En ese año 1928 se casó con la actriz Helene Weigel.

Será en 1930 cuando comience a tener más que contactos con el Partido Comunista Alemán. El 28 de febrero de 1933, un día después de la quema del Parlamento alemán, Brecht comenzó su camino hacia el exilio en Svendborg (Dinamarca). Tras una breve temporada en Austria, Suiza y Francia, marchó a Dinamarca, donde se estableció con su mujer y dos colaboradoras, Margarethe Steffin y Ruth Berlau. En 1935 viajó a Moscú, Nueva York y París, donde intervino en el Congreso de Escritores Antifascistas, suscitando una fuerte polémica. En 1939, temiendo la ocupación alemana, se marchó a Suecia; en 1940, a Finlandia, país del que tuvo que escapar ante la llegada de los nazis; y en 1941, a través de la Unión Soviética (vía Vladivostok), a Santa Monica, en los Estados Unidos, donde permaneció aislado seis años, viviendo de guiones para Hollywood. En 1947 se llevó a la pantalla GalileoGalilei, con muy poco éxito. A raíz del estreno de esta película, el Comité de Actividades Antinorteamericanas le consideró elemento sospechoso y tuvo que marchar a Berlín Este (1948), donde organizó primero el Deutsches Theater y, posteriormente, el Theater am Schiffbauerdamm. Antes había pasado por Suiza, donde colaboró con M. Frisch y G. Weisenborn.  En Berlín, junto con su esposa Helene Weigel, fundó en 1949 el conocido Berliner Ensemble, y se dedicó exclusivamente al teatro. Aunque siempre observó con escepticismo y duras críticas el proceso de restauración política de la República Federal, tuvo también serios conflictos con la cúpula política de la República Democrática.


Notas al programa

En 1928, The Beggar’s Opera(La Ópera de los Mendigos), de John Gay, cumplió doscientos años.  Un par de jóvenes, un dramaturgo de 30 años y un músico de 28,  Bertolt Brecht y Kurt Weill, se abocaron a trabajar sobre una nueva versión deltexto de Gay, pero aquello desembocó pocos meses después en una nueva obra, que se convirtió en un clásico del siglo XX:  La ópera de tres centavos, con resonancia mundial inmediata. Fue una creación de ruptura, provocadora, irreverente, y el punto de partida para lo que Brecht llamó teatro épico, que iba a desarrollar en los años siguientes tanto teórica como prácticamente.

Eran días complicados; no hacía muchoEuropa había vivido la Primera Guerra Mundial y la Revolución Bolchevique; se avecinaba la Gran Depresión, e iniciaba su ascenso el fascismo.  Por esa época Brecht comenzó a acercarse al marxismo.  Varios rasgos de esta obra llevan la marca de esa época, y de los propósitos que alentaban al autor.  La evolución posterior de los acontecimientos mundiales es conocida, y el conjunto de valores a que aquellos conflictos se remitían se modificó, pero la obra sigue teniendo una curiosa frescura, y un lugar preferencial en las carteleras teatrales del mundo.  Casi cualquiera puede tararear el Morität, la primera canción de esta obra, incluso sin saber de dónde procede.

Para las letras de las canciones, Brecht se basó en algunos casos en poemas y baladas del maravilloso poeta francés del siglo XV François Villon, y en poemas de Rudyard Kipling.  Posteriormente Brecht reescribió algunas estrofas, y aquí hemos recogido esas reelaboraciones.

La combinación de niveles expresivos del espectáculo lo convierte en un trabajo complejo, y en una fiesta de disfrute escénico múltiple.  Y ya que de fiesta se trata, con estehermoso equipo de músicos,teatristasy diseñadores he encontrado la mejor manera de celebrar mis “primeros” cincuenta añosde dedicarme al teatro, que los cumplo en estos días, y el regalo es para ustedes, publico; espero que lo disfruten.
Quiero agradecer el impulso inicial de alguien que debió retirarse del proceso por razones de salud, y con quien este espectáculo habría tenido más brillo: a Claudia Barrionuevo.
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Lugar:
Teatro de la Aduana
Fecha:
del 20/05/2010 al 23/05/2010
Horario:
J a S: 7:30 PM
D: 5:00 PM
Entrada
¢3.000 General
¢1.500 Estudiantes y Ciudadanos de Oro
Ganador de Puesta en Escena 2009
Reservaciones al tel. 2221-6325
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