Marilyn Monroe o la otra cara de Norma Jeane
José Miguel Rojas |
Marilyn Monroe o la otra cara de Norma Jeane
José Miguel Rojas Feb. 2010
Marilyn Monroe significó para mí hasta hace algún tiempo, como también para miles de admiradores, simple y llanamente un ícono sensual, una belleza indescriptible que aparecía en las portadas de la revista Life, o una actriz lejana de alguna que otra película; y habría quedado su presencia en mí solo como eso, de no ser por un texto que accidentalmente me encontré de Truman Capote titulado Una adorable criatura de su libro Música para camaleones. Su lectura me embriagó de tal manera, que desde ese momento para mí Marilyn Monroe empezó a ser otra. Y empecé a buscarla, a conocerla, a dibujarla, a pintarla y cada vez que lo intentaba, más insatisfecho quedaba ante la imposibilidad de captar, no aquella incuestionable belleza suya sino precisamente aquello otro invisible a los ojos, citando a uno de sus autores preferidos Antoine de Saint-Exupery. Por ello el nombre de esta exposición Marilyn Monroe o la otra cara de Norma Jeane.
Llegar a ello no fue cuestión de un día o de una noche de insomnio, sino de una lectura insaciable de varios meses con el propósito de intentar tan siquiera acercarme unos pasos, a través de la pintura, a la viva imagen de quien se esconde detrás de ese rutilante ícono llamado Marilyn Monroe. Y dudo que lo haya alcanzado, debo confesarlo que me siento impotente al no poder traspasar su belleza, como sucede al mirar cada uno de sus libros inundados de impresionantes fotografías …porque una vez que Marilyn posaba frente a la cámara fotográfica se producía algo inusitado, un destello, algo realmente extraordinario. Pero Marilyn Monroe no fue justamente solo lo que el ojo de Philippe Halsman o Douglas Kirkland, o Milton Greene o Bern Stern captaron de ella.
Eso era tan sólo una parte de ella, esa apariencia de ella que justamente todos conocemos siempre perfecta, sonriente y seductora y no la otra, la anónima Norma Jeane o aquella otra mujer que como bien señala Gonzalo Sanz-Larrey era una mujer que luchó a favor de los derechos civiles en unos Estados Unidos que bullían de racismo, que en sus primeras navidades como modelo y actriz, pero sin dinero acudía a los orfanatos para llevar regalos a unos niños que la conocían por su nombre…(quien daba) importantes cantidades de dinero destinadas a Fundaciones infantiles y obras de caridad….buena hija que no se olvidó en vida, por ser famosa y espejo de miles de norteamericanos, del sostenimiento de su madre…
También Marilyn Monroe fue una persona ávida por el conocimiento. No en vano buscó rodearse de importantes intelectuales como Elia Kazan, Lee Strasberg, la poetisa inglesa Edith Sitwell, Truman Capote, Arthur Miller. Lectora de Fedor Dostoyevsky, Marcel Proust, Franz Kafka, Walt Whitman, Ernst Hemingway, Thomas Wolfe, Leon Tolstoi, James Joyce, Rainer María Rilke, Albert Camus, Ralph Waldo Emerson, Bernard Shaw… entre otros.
Cuando pequeña, su madre Gladys Baker le inculcó el gusto por la música, para lo cual, le compró un piano blanco y le pagó clases con el profesor Marion Miller. Años más tarde, Marilyn habría de recuperar en un anticuario en Nueva York aquel piano blanco, del cual, no se deshizo de él hasta su muerte. Sus dotes de cantante fueron elogiadas desde los inicios de su carrera. Cantó en diez musicales y en varias actuaciones en directo. Vale mencionar su extraordinaria interpretación en Diamond´s are a Girls Best Friend escrita por Jules Styne y Leo Robin. Después de tomar clases seriamente con Hal Schaefer, el músico del estudio, se le pidió que cantara en un espectáculo en Camp Pendleton, al sur de los Ángeles. Allí hizo poner de pie a miles de soldados con su experta interpretación de una canción titulada “Do It Again” …con música de George Gershwin y letra de B.G.De Sylva.
No hay que olvidar su brillante interpretación tanto musical como sensual coreografía de My Heart Belongs to Daddy de Cold Porter para la película Let´s Make Love, canción anteriormente interpretada por su admirada Ella Fitzgerald. En su grave vibrato se nota la influencia de Ella Fitzgerald (cuyos discos estudiaba por la noche en su casa), e incluso la dinámica de otras cantantes de su tiempo como Julie Wilson, Jo Stafford y Doris Day. Fue amiga de importantes cantantes como Dean Martín, Ella Fitgerald Judy Garland y Mel Tomé. Le gustaba desde Glenn Miller, Artie Shaw, Louis Amstrong, Earl Bostick, Frank Sinatra, y entre la música clásica Mozart, Beethoven, Tchaikovsky, Scriabin, Prokoviev y Vivaldi. En una entrevista en 1956 le preguntaron a Marilyn sobre su gusto musical, a lo que respondió: “Me gusta el jazz, en particular Louis Armstrong y Beethoven.”
En cuanto a la pintura admiraba a El Greco, Goya y Picasso. Y aunque no se tomara en serio la poesía, escribió algunos poemas que le sirvieron para transmitir sus sentimientos y en este campo de la poesía, admiraba, además de Whitman, a Yeats y a E.E. Cummings.
Aunque de manera breve , esto hacer pensar que al fin de cuentas, detrás de la imagen de sex symbol de Marilyn Monroe hay una persona compleja y de una belleza intensa que sólo podemos descubrir viéndola a través de las veintinueve películas que realizó como actriz, interpretando diferentes papeles, ya fueran dramáticos o de comedia. Por ejemplo como Peggy en Clash by Night, o como Rose Loomis en Niágara,, o como Lorelei en Los caballeros las prefieren rubias, o como la chica en La tentación vive arriba, o como Cherie en Bus Stop, o como Amanda Dell en El multimillonario, o bien, como Roslyn Taylor en Vidas rebeldes.
No cabe duda, que ese es su mejor legado al mundo del arte y del cine, y por encima de los ríos de tinta a través de los cuales, se han escrito páginas enteras llenas de morbosidad, vale mencionar dentro de toda esa literatura, la gran biografía de Donald Spoto o Marilyn Monroe y Arthur Miller de Christa Maerker en donde de alguna manera objetiva se reconstruye una Marilyn Monroe en toda su dimensión.
Yo hubiera querido haber captado de ella como pintor, más que su bella apariencia, más que su brillo, su esencia. No obstante, me queda de toda esta búsqueda de imágenes y lectura un conocimiento diferente de Marilyn Monroe. Diría que algo más puedo leer detrás de su estudiada sonrisa, en sus ojos, en sus poses, en su escondida tristeza por una dolorosa realidad. Ahora si podría leer de nuevo y comprender las palabras de Capote: “Marilyn, Marilyn, ¿por qué todo tuvo qué salir así? ¿por qué es una mierda la vida?”
Ante mi imposibilidad de captar en imágenes pictóricas lo que en realidad para mí es Marilyn, siento la necesidad de decirlo en palabras, de igual manera de forma limitada. ¿Por qué digo esto? La búsqueda del título de esta serie: Marilyn Monroe o la otra cara de Norma Jeane, no es más que esa imposibilidad mía de captar en imágenes pictóricas lo que para mí en realidad fue Marilyn Monroe como persona.
Esencia. Nunca podremos descifrar a través de las cientos de maravillosas fotografías que le hicieron a Marilyn Monroe o las aproximaciones además de limitadas que yo como pintor puedo hacer de su belleza, acercarme en profundidad a su persona. Podría decirse que ese no es el propósito ni de la fotografía ni tampoco de la pintura, pero eso quisiera yo como pintor, captar a Norma Jeane.
Un pintor es un hacedor de imágenes plásticas pero como tal, a veces se siente ante la imposibilidad para poder transmitir lo se oculta a través de la apariencia. Eso me sucede en este caso ante la presencia de la imagen que adoro de Marilyn Monroe. A veces quisiera retratar no a Marilyn sino a Norma Jeane o ir más allá de esa bella imagen que la cámara fotogografió de ella. Y es que Marilyn no es solo eso, un rostro bello o una imagen simplemente icónica. Es algo más que eso, y para ello, habría que profundizar y sumergirse en ese extraordinaria investigación de Donal Spoto. Allí sabríamos algo de ella, de la Marilyn de la verdadera oculta a las cámaras y todas las imágenes pintadas.
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Fecha:
del 16/03/2010 al 16/04/2010 |
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