“A Todo Swing” es el segundo disco que producimos con la idea de mostrar, en un solo tomo, la gran variedad de estilos, grupos y creadores de música bailable que hay en este país.
Esta colección de La Pulpería propone ahora con “A Todo Swing” una sesión de baile por lo que el disco resulta ideal para compartirlo durante una fiesta, entre amigos o la familia, gracias a la diversidad de géneros y estilos bailables.
Hemos convocado el talento de varios compositores y agrupaciones costarricenses: Vinicio Meza, Premio Nacional de Música; Walter Flores, ganador del Grammy en dos ocasiones; Carlos Gutiérrez Hine “Pitusa”, destacado arreglista de música popular bailable, leyendas de nuestra música como Otto Vargas, Gilberto Hernández y Ronald Alfaro y compositores de la nueva generación como Bernardo Quesada o faranduleros profesionales como Kike de Heredia.
Ellos son los creadores de tanta alegría y sabor que ustedes podrán disfrutar y bailar a través del sonido característico de agrupaciones como Son de Tikicia, Son Caribe, La Solución, Calle 8, Los Brillanticos, Lubín Barahona y los Caballeros del Ritmo, el grupo Carnaval y Los Huracanes.
Cada uno de los temas elegidos es una muestra de la pasión que nos mueve a expresarnos a través del movimiento. Aquí tenemos un poquito de todo: boleros clásicos, boleros marcados, swing criollo, swing fusión, salsa y cumbia. Un abanico de ritmos que a los ticos y ticas, y a los latinos en general, nos hacen bailar.
¿PORQUE BAILAMOS?
La respuesta a esta pregunta es tan sencilla como cuando tenemos que explicar porqué respiramos, porque comemos o porqué dormimos.
El baile para un latinoamericano que vive entre los trópicos, de Cáncer y Capricornio, es tan necesario porque a través de él oxigena su ser sociable.
Bailando nutre su cuerpo y su espíritu de una esencia vital que le acompaña todo el día y que está muy relacionada con su Eros.
En el descanso, después de una jornada de baile, el latino medita y resume las motivaciones primordiales de su existencia.
El baile es la actividad donde gravitan la mayor cantidad de sus ilusiones sociales, sueños personales, deseos colectivos y sus conquistas amorosas.
Es sobre una pista de baile donde el caballero reafirma su personalidad de galán y de audaz y es, en un baile junto a los demás bailadores, que coquetea con el destino y el azar. Para un hombre en el baile hay amor y reto. Sin placer no avanza. Sin pasión no alcanza la estatura femenina.
En el baile la mujer alcanza las estrellas, toca el cielo, navega por las nubes porque se convierte en un ser alado de intensa belleza. El movimiento transforma su espíritu y, si aún tenía alguna belleza oculta, esta se deja ver libre de metáforas y comparaciones simples.
El universo íntimo de una mujer se expone en el baile. Muy pocos son los llamados a viajar por estas galaxias.
La pareja en el baile es energía pura y bella. Eso los sabemos todos los latinos. Los del Trópico y hasta los de la Cruz del Sur, los de las islas caribeñas y los de las grandes ciudades multiétnicas, los de cualquier pueblo perdido entre montañas y valles así como los que habitan cerca de un malecón.
Bailar es confirmar que estamos vivos y alegres. Es un asunto colectivo, comunitario pero a la vez se trata de un episodio individual. En el fondo bailar es cosa de uno solo pero la experiencia concluye cuando hay dos.
¿Concluye o inicia? Usted solo lo podrá saber bailando, así que…¡adelante, a todo swing!.
Alberto Zúñiga Montero