Brevario del deseo esquivo Arabella Salaverry
Editorial Costa Rica
Más allá de las presentaciones de libros tradicionales, éste será un encuentro cálido de amigos a través de las artes, con la participación de la autora y las escritoras Carmen Naranjo y Marjorie Ross y el escritor Alfonso Chase; de la fotógrafa Julia Ardón, el saxofonista Juan Carlos Camacho y la cantantautora Guadalupe Urbina.
El miércoles 30 de agosto, a las 7 p.m., en el Centro Cultural de México, estaré presentando junto con la Editorial Costa Rica el “Breviario del Deseo Esquivo”, mi segundo poemario en ser publicado. Es nuestro particular empeño que sea éste un motivo de encuentro con los amigos y la poesía. Con este fin, realizaremos una presentación en donde se integren otras manifestaciones artísticas con la palabra. Nuestra querida fotógrafa, Julia Ardón, participará con una muestra de fotografía referente al libro, editada en video por Valeria Perucci. Contaremos con el acompañamiento en saxo de Juan Carlos Camacho y la participación especial de Guadalupe Urbina interpretando uno de los poemas del Breviario que ella tuvo la generosidad de musicalizar”.
Presentarán el libro las escritoras Carmen Naranjo y Marjorie Ross y el escritor Alfonso Chase
Sobre mi libro, me permito incluir el comentario de Alfonso Chase:
Breviario del deseo esquivo*
Arabella Salaverry
Editorial Costa Rica 2006
Este libro de Arabella Salaverry pertenece a esa escritura que se da entre la brasa y el sueño. No solo es la expresión de poesía elaborada con nutrida apetencia de vida, sino, también, con el deseo de dar testimonio del encuentro con ella misma y el valor que tiene su propia naturaleza para afirmarse entre palabras. Va más allá de una propuesta poética para superar las limitaciones de las heridas sobre el cuerpo vulnerable de quien escribe, sino que el deseo, tan esquivo, busca darle forma a la palabra por medio de interrogaciones, recuerdos y búsquedas, donde el reencuentro de lo otro se hace realidad en la caricia furtiva o en la plenitud del encuentro. Nada de palabras accesorias. Solo un batirse, en duermevela, consigo misma y con el mundo. No es, tampoco el amor planteado como búsqueda o ausencia, sino el deseo real de vivirlo sobre su propio pie. El cuerpo es la piel desnuda. Es la ciudad recorrida en el antes y el después. El fuego de las apetencias nunca saciado, en un espacio íntimo para reflexionar. Como en algunos libros de otros autores, pareciera que se establece un límite histórico y la poesía fluye en la ardiente luz de la palabra, para buscar otras fuentes o iluminaciones.
Es un planteamiento consciente de ser en plenitud para encontrar respuesta solo en la palabra. Por eso no es una obra de soledad sino un poemario del compartir, truncos, las lágrimas y el beso. La observación procede de una escritora clara, definida, anémona y medusa, intentando atrapar, inútilmente, un deseo esquivo que tiene entre sus manos. Aunque existe el dolor, en muchos de esos poemas, la plenitud del conjunto nos muestra que mientras exista el futuro solo queda la esperanza. ¿De qué? Tal vez de un cuerpo, ya diluido, que canta adentro de su propia sangre.
Alfonso Chase
*Comentario aparecido en “La Ronda de los Libros”
La Prensa Libre 3/8/2006