Alicia Alonso: “Mi mayor logro ha sido lograr que en mi país el ballet sea un arte querido y popular”
27/03/2017

La prima ballerina assoluta, leyenda viviente del arte en Latinoamérica, estuvo en Costa Rica por tercera vez en su carrera. Con ella conversamos en entrevista.

Natalia Rodríguez Mata
nrodriguez@redcultura.com

 

Enfundada en un traje fucsia de los pies a la cabeza y grandes lentes oscuros, Alicia Alonso marca el tempo del Himno Nacional de Costa Rica con las largas uñas de su mano derecha. Estamos en el auditorio de la Facultad de Educación de la Universidad de Costa Rica, donde esa mañana se le hace entrega de un Doctorado Honoris Causa, el tercero que esa institución entrega a una mujer en su historia.

 

 

No puede ver, pues desde hace varios años perdió ese sentido, pero sí escucha y muy bien, como lo hacen aquellos que hacen de la danza su religión. No es difícil imaginar que en su mente construye una hermosa coreografía, perfecta y apasionadamente ejecutada por ella o por alguno de los cientos de bailarines que formó durante su larga y fructífera carrera.

 

La maestra, la prima ballerina assoluta, la reina del ballet en Latinoamérica, estuvo en Costa Rica la semana pasada, acompañando al Ballet Nacional de Cuba en sus ensayos y presentaciones en el Teatro Melico Salazar.

 

Tiene 96 años y cientos de condecoraciones, premios y reconocimientos en todo el mundo, pero ese día se mostró visiblemente emocionada con las palabras que le dirigió el rector de la UCR Henning Jensen, quien destacó en ella sus dotes de maestra, su labor instauradora de una “visión latinoamericana del movimiento” y su consciencia del potencial del ballet para favorecer la inclusión y el empoderamiento de las personas. “¿Qué importa si, para los demás, lo que usted hace no es importante? Mientras lo sea para usted, eso es lo que vale la pena. Si le importa a usted, todo el mundo lo va a respetar y apreciar, y será bueno para el país”, leyó Jensen citando a la maestra.

 

Vía correo electrónico, asistida por su esposo Pedro Simón, con quien lleva 43 años y quien la cuida con gran amor, respondió posteriormente nuestras preguntas.

 


La vimos muy emocionada en la entrega del Doctorado Honoris Causa en la UCR. Después de tantos y tantos reconocimientos a lo largo de su carrera, ¿por qué sigue siendo emocionante para usted recibirlos? ¿Tiene algo de particular para usted recibir uno en Costa Rica?

 

Reconocimientos con esta sinceridad y afecto, siempre los recibo como la primera vez. He trabajado largos años con amor y entrega absoluta, y es estimulante constatar que los esfuerzos y resultados, son comprendidos y valorados de esta forma. Recibirlo en Costa Rica, un pueblo hermano al que nos unen tantos lazos históricos y culturales es, desde luego, algo especial.

 


El Ballet Nacional de Cuba viaja muchísimo por todo el mundo durante todo el año y usted siempre lo acompaña. ¿Por qué seguir viajando?

 

Es como acompañar a un hijo en sus empeños y sus aventuras. Mientras me sea posible, seguiré cerca de la companía, aportando lo que mi presencia y experiencia puedan serle útiles.

 

Su carrera ha sido muy fructífera, tanto en lo que logró como intérprete como coreógrafa y directora, pero ¿cuál considera su mayor logro y orgullo?

 

Lograr que en mi país el ballet sea un arte querido y popular, conseguir que constituya una parte de la cultura nacional que expresa sus esencias. Ese es mi mayor orgullo.

 

La Universidad reconoció ayer la visión solidaria e inclusiva del Ballet Nacional de Cuba. ¿Cuánto de ese trabajo lleva su sello?

 

Estoy de lleno en esa realidad: he recorrido con ellos, y como parte de ellos, ese camino.

 

Alicia Alonso recibió una escultura de la artista costarricense Leda Astorga. 
 

También reconocieron su liderazgo como mujer en medio de un contexto machista como lo es el de muchos países de Latinoamérica. ¿Cómo logró hacerlo y qué le dice a las mujeres del mundo con base en su experiencia?

 

Siempre he creído en la capacidad de la mujer para encarar las más grandes metas en lo social y en la cultura. Desde mi vocación y mi trabajo artístico, he tratado de dar un ejemplo de ello. Incluso, siendo mujer, he logrado aportar a que se reinvindique y valore adecuadamente el papel del hombre en el arte del ballet. A las mujeres del mundo puedo decirles que la honestidad y la perseverancia son herramientas de gran utilidad.

 

Finalmente, ¿qué le ha enseñado la danza sobre la vida? ¿Para qué sirve la danza?

 

La danza ha sido para mí una experiencia de vida, por ser un arte que, como dijo Alejo Carpentier, es inseparable de la condición humana. Es una expresión que nos remonta hasta la belleza y al sentido de la propia existencia.