| Paisaje y utopía
Lo imposible como meta
La sugerencia de la utopía realizable en el grabado El olmo que dio peras, antagoniza con el refrán ¡No le pidan peras al olmo!, estableciendo una antítesis entre la formulación estética y la información popular que en este caso, de manera imperativa, subraya la crisis de la esperanza, en la rotunda negativa de apelar a lo imposible.
Prieto propone una imagen de cambio de las concepciones de mundo para corregir así las nociones de conducta que van con ella.

Lo idílico como territorio
Un olmo que da peras señala un defecto de la naturaliza, una alteración del orden asumido en el paisaje bucólico e idílico de la democracia costarricense.
La arquitectura del paraíso
Mientras la Generación Nacionalista sitúa en su paisaje la casa como eje de la finca cafetalera, Prieto señala el conflicto con el paraíso: la casa tica está hipotecada. Duda, sobre todo, de la estructura que sustenta la parte visible del mundo.

El portón rojo. Óleo de Teodorico Quirós

Casa hipotecada
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Mujer Cuerpo
Dialéctica de la sexualidad
Faltando aún muchos años para que la mujer tuviera el rango de ciudadana, y muchos más para su incorporación al arte local, Prieto habla del cuerpo como espacio dominado y como territorio de denuncia.
Revaloriza las definiciones sobre feminidad, erotismo y familia. Cuestiona las estructuras de poder desde lo institucional a lo privado que condicionan el desarrollo y la personalidad femeninas. Es por eso que las mujeres suelen aparecer como figuras incompletas o mutiladas.
Además de ironizar sobre el feminismo liberal burgués, la artista señala la distribución desigual de tareas entre hombres y mujeres, que en la utopía comunista podría quedar bajo la sombra de la desigualdad de clases. También contradice los argumentos que los estudiosos del arte han desarrollado sobre el aporte creativo de la mujer, reduciéndolo a lo autobiográfico, decorativo, ritual y artesanal.
Presta atención a las jerarquías impuestas de hombre/mujer, políticos/civiles, satiriza los roles, y apela a la participación de las mujeres en la vida política.
Los monigotes

Prieto presta atención a la construcción de personajes sujetos a su universo de reflexión. Hace una irónica relación entre la animalística y la masculinidad que deriva en la caricaturización del poder.
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Los demonios honorables
Son los “honradamente equivocados”, que practican la doble moral. Se traicionan ideológicamente, dosifican el amor, hablan con doble corazón, “se enredad en sus mecates”.
Los defraudadores
Las imágenes aluden a las formas reaccionarias que se esconden bajo mamparas de libertad, paz, democracia, educación, arte y religión.

Los defraudadores
Los defraudadores son seres incompletos o que se completan con partes ajenas. Obstaculizan la utopía, carecen de aspiración o voluntad para realizarla. Al traicionarse a sí mismos, traicionan las posibilidades del progreso.

Dios de hule
La cuadratura del alma
Prieto trabaja algunas imágenes evidenciando las contracciones del fascismo de Franco en la Guerra Civil Española y la moral tartufo de sus aliados, incluida la Iglesia.
Se manifiesta en contra de la violencia y estudia la relación entre los artefactos para matar y la existencia o carencia del alma.
La noticia como discurso
La artista hace referencia al papel de la prensa en la creación de la opinión pública al servicio de los intereses del poder. Utiliza en su confección, segmentos de clichés tipográficos.
El arte de la ironía
Hace crítica humorística al arte como fin en sí mismo, a la imposibilidad del arte en los poetas inspirados, los románticos, las musas.
Complejos de altura
Aborda con sarcasmo la posición de intelectuales sumisos en una serie de grabados en aparente homenaje a la estupidez. Idealistas, románticos, reaccionarios que miran el mundo desde sus confortables casitas y aplauden los discursos oficiales.
Placebos
Algunas obras reparan en los sucedáneos de la época para apaciguar el cuerpo o el alma, según viejos refranes populares, demagogia política o modas de intelectuales burgueses.
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