El reconocido bailarín y coreógrafo costarricense, llega al CENAC con una apuesta por fortalecer al gremio de la danza, colaborar con los independientes y mercadear fuertemente a la Compañía.
Para quien conoce de danza, Humberto Canessa no necesita tarjeta de presentación: él es su mejor carta. Bailarín desde hace más de 20 años, director, ganador de dos premios nacionales, y dueño de varios pasaportes con todas las páginas selladas, su nombre es imprescindible en la historia de la danza costarricense de los últimos 20 años.
Su formación inicial se dio en la Escuela de Danza de la Universidad Nacional y el Taller Nacional de Danza. Posteriormente formó parte de la Compañía Nacional de Danza y luego trabajó con “Athanor Danza”, del prestigioso coreógrafo colombiano Álvaro Restrepo. Vinculado a este proyecto vivió dos años en Barcelona y diez en Colombia, y actuó en escenarios de Bogotá, Brasil, Barcelona, Venecia, México, Miami, Cuba, Canadá, Hamburgo y Croacia.
Fundador del proyecto LINCE y de la Compañía Corpus Erigo, su trabajo como director y coreógrafo se ha caracterizado por poner al bailarín en el centro de la escena, con un fuerte trabajo de investigación, experimentación y exploración de movimiento. Sus últimos espectáculos han sido el Réquiem de Mozart, con Danza Universitaria; y “El libro de la selva” en El Salvador.
Luego de una carrera de toda una vida trabajando de manera independiente, Canessa “se echó al agua” y se vinculó nuevamente con la primera compañía para la que trabajó, pero esta vez desde la dirección. A su escritorio llega con muchas ganas de crear y eso se le nota. En su mente no hay obstáculos, al menos por ahora: quiere que la Compañía tenga un lugar importante en el imaginario costarricense, apuesta por el apoyo a los bailarines independientes y sabe que mucho de su trabajo depende de “cómo se venda” el producto.
Hablar con él es un ejercicio placentero, tanto por su verbo fluido, como por la pasión de quien ama y sabe de lo que hace. Precisamente por eso, el ejercicio de escoger entre todo lo que se dijo es difícil. Aquí les presentamos el resultado.
¿En qué momento de su carrera artística llega esta designación y por qué aceptó el cargo?
Cuando la Ministra y la Viceministra me hablaron de la posibilidad de que yo asumiera la compañía, yo acababa de terminar el proyecto con Danza Universitaria del Requiem de Mozart, pero esto venía en la cabeza sobre todo de doña María Elena desde que vio mi obra “Luz Negra”, que fue Premio Nacional 2006. Ella vio en mi proyecto un compromiso social, interés, relación directa de la creación, la poética, con el entorno, por el tema de la indigencia humana y del problema ecológico humano, del hecho humano de la depredación y el canibalismo en el que estamos, comiéndonos unos a otros. Ella vio en todo eso un proyecto social interesante y me dijo que le gustaría una persona con ese perfil dentro de la Compañía.
Yo me quedé un poco “patinando”, sobre todo porque a lo que más le tememos los artistas independientes es a la parte administrativa, a la parte estatal, a la burocracia, uno sabe que eso es como un laberinto, como el Castillo de Kafka. Yo le consulté a las personas más cercanas, colegas, amigos, y todos me plantearon que al menos ahí (en la CND) tenía una plataforma, buena mala o regular, pero plataforma al fin, con presupuesto, con un equipo humano, con la posibilidad de sentar precedente sobre una manera de entender el mundo de la danza y de entender un proyecto artístico, además de aprender a aprovechar al máximo este tipo de recursos.
En este momento de mi vida traigo toda la mochila de ideas, de subtextos y situaciones que viví como independiente para venir a plantarlos aquí. Es una semilla que se planta y que debemos cuidar entre todos.

¿Cuál es su visión sobre lo que debe ser una Compañía Nacional de Danza en el contexto actual y en el momento que estamos viviendo
Creo que cuando uno está en un puesto estatal tiene que tener “la casa abierta”. Siento que nosotros, más el Ministerio de Cultura, nos debemos a la comunidad. Yo como gremio antes sentía que la CND había perdido la cara visible, estatal, del gremio de la danza costarricense, lo cual me parecía muy grave, y yo fui muy crítico en su momento. Creo que debemos tener una doble acción: la descentralización por un lado, y la de que el gremio se sienta representado en la CND. Todo eso no es que se ha perdido del todo pero se ha desdibujado un poco y eso hace que la gente se sienta un poco olvidada de la compañía.
Creo también que la CND debe ser una plataforma de profesionalización de los jóvenes intérpretes y creadores costarricenses. Tenemos el Conservatorio El Barco, el Colegio Castella, la Universidad de Costa Rica, la Universidad nacional, que han estado formando mucha gente y no tenemos dónde tenerlos trabajando. La estructura de la compañía ha sido muy rígida y eso también hay que ablandarlo, cambiándolo.
¿Qué alternativas ve para ese problema de tantos bailarines que no tienen dónde trabajar?
Es una situación realmente grave, porque al haber pocas oportunidades de trabajo las escuelas de danza empiezan a recibir menos estudiantes porque no le ven futuro a la carrera de la danza. Creo que es un problema grave porque además se siguen graduando personas, de hecho hay bailarines que no están tan jóvenes, pasados a los 30, que nunca han bailado en una compañía estatal.
No sé desde aquí adentro a ciencia cierta qué hay que hacer, lo que sí es cierto es que lo que haya que hacer hay que hacerlo. Hay que empezar a buscar la manera de facilitar el ingreso de nuevos elementos a la CND. Esto se ha venido haciendo para algunos espectáculos para reforzar el elenco, pero eso debería ser así siempre. Tenemos un fijo con el que hay que trabajar, pero hay que crear un proyecto estable para mantener un elenco paralelo rotativo, que se escoja con audición, con jurado, como sucede en cualquier compañía del mundo. Esto también crea una competencia rica que hace que los bailarines se esfuercen más.
¿Uno de los muchos programas de la CND es precisamente Contacto Independiente. Qué pasará con este programa?
Contacto Independiente es una propuesta muy acertada que hizo Carlos Ovares. En principio era un proyecto de coproducción que mantenía un elenco paralelo para proyectos alternativos, de ahí salió el espectáculo “Dígalo” (de Valentina Marenco y Gustavo Hernández)
El reto está en darle continuidad a este tipo de proyectos en el tiempo con apoyo de los patrocinadores, pensar en la región y no sólo en el país.
Después se convirtió en un espacio para que los bailarines independientes recibieran entrenamiento y tuviera un lugar para ensayar. Luego se quitó el entrenamiento y nos quedamos con que era nada más un proyecto de préstamo de espacios para ensayar.
Nuestro planteamiento es que, con-tacto, con mucho tacto, el programa debería volverse un proyecto de estímulo a las tendencias contemporáneas de otras manifestaciones de danza, como la danza popular, el swing criollo, tango, bolero, flamenco, hip hop, todo lo que es parte de nuestra contemporaneidad que creo importante darle apoyo y posibilidades de desarrollarse más profesionalmente. Podemos apoyar la posibilidad de encontrar patrocinadores que hagan de esto algo posible.
Un posibilidad, y recalco que no es nada fijo, simplemente una posibilidad, sería tomar espectáculos ya existentes como “R&J” de Miguel Bolaños, y “Nadie me quita lo bailado”, de Liliana Valle, que son productos ya listos y que tuvieron mucho éxito, y buscarle patrocinadores para retomarlos con elencos externos a la compañía. También continuar con los préstamos de espacios. Todo esto como una iniciativa en pro de todo el gremio de la danza.
¿Qué tal encuentra al elenco actual de la Compañía?
Aquí hay un grupo maduro, muy profesional, muy versátil, y todo eso hay que aprovecharlo al máximo. Mi intención este año es que este elenco agarre las riendas de la producción de los espectáculos, tipo laboratorio, tipo investigación, para ir adecuando muy bien los procesos creativos a las necesidades de ellos como creativos. A mí no me interesan los intérpretes tipo títeres, a los que yo les digo qué hacer, sino los que están completamente comprometidos con lo que están haciendo. Así como yo digo que los verdaderos dueños de los teatros no son quienes los administran sino los técnicos, los verdaderos dueños de las compañías no son quienes dirigen sino los bailarines. Lo más importante es que ellos se sientan dueños de ese proyecto artístico.
¿Y sobre el repertorio y programación para este año?
Nombres específicos no te puedo dar porque no están confirmados, tal vez para la otra semana ya podemos confirmar la programación. La idea es que el primer coreógrafo sea joven, costarricense. El segundo que sea un proyecto de coordinación entre la CND y otra institución adscrita, ya sea el Taller Nacional de Danza, o la Compañía Nacional de Teatro, o la Orquesta Sinfónica, por ejemplo, lo cual es una directriz que viene de Ana Carboni del Teatro Melico Salazar. El tercer proyecto puede ser coreógrafo residente, que podría ser yo, o coreógrafo internacional. La idea es tener tres temporadas grandes y giras por el país, y un programa navideño para niños en diciembre.
¿Cual es tu visión de cómo se debe mercadear una Compañía Nacional de Danza?
Quizás porque yo vengo de lo independiente y siempre he trabajado así, no tengo problema con los patrocinios. No tengo ningún problema en que la camiseta de mi compañía diga atrás “Burger King” por ejemplo, siempre y cuando mi patrocinador tenga claro que le está aportando a la comunidad, que está realizando un bien social, que está aportando al desarrollo cultural del país. No soy partidario de la política del pobrecito, para nada.
¿Nos vamos a dar a la tarea, en aras del 30 aniversario de la CND, de abrir nuevos espacios de comunicación, una programación más activa que se pueda llevar a la casa, vender abonos como lo hace la Orquesta Sinfónica, etc.
El asunto de los patrocinios no le crea competencia al gremio, todo lo contrario. Si yo estoy consiguiendo patrocinios para Contacto Independiente, Mudanzas, el Día Internacional de la Danza, para un programa navideño de proyectos de otros, o Festival Nacional de Danza, le estoy consiguiendo patrocinios a todo el gremio.
¿Como integrar a la comunidad, no solo al gremio o a los patrocinadores sino a la gente en general para hacerlos sentirse parte de la CND?
Yo quiero entrar al 2009 con bombos y platillos y que la gente sienta orgullo porque la Compañía exista en el país. “Contacto Independiente” busca eso, traer nuevos públicos y educarlos a ver espectáculos de danza. Creo que lo más importante es cómo se venden las cosas, cómo le muestras a la gente la importancia de ser parte de eso, de lamentarse de no haber “estado ahí”. Eso depende de nosotros, de la dirección, de la prensa, de que los periodistas se comprometan con el hecho cultural, que la cultura sea noticia de primera plana. No sólo hay muertos, asesinatos, hay buenas noticias y hay que mostrarlas, con la calidad de artistas que tenemos acá es más que justo.
