A un día de finalizar, la crítica del Festival Iberoamericano de Cádiz ha exaltado el talento tico que inunda esa ciudad española, y los representantes nacionales no ocultan su alegría.
Daniella Fernández P.
Colaboradora de RedCultura



Fotos tomadas de www.diariobahiadecadiz.com
26 de octubre, 2007 “El Fit se rinde al arte de Costa Rica”, “El país caribeño se convierte en la nación protagonista de esta edición” y “Costa Rica brilla en el escenario” son solo algunos de los titulares europeos que reflejan el desempeño de los nacionales en tierras andaluces.
A pesar de que Portugal es junto a Tiquicia el dedicado de esta edición, un breve monitoreo de medios comprueba que Centroamérica se adueñó de las páginas de El Diario Cádiz, El Mundo, El País Andalucía, Europa Sur y Cádiz Información, por mencionar unos cuantos.
De la mano de los ticos, el XXII Festival Iberoamericano de Teatro (FIT) continúa sorprendiendo al público y a la crítica, pendientes de los 14 espectáculos latinoamericanos y 17 españoles que se realizan este mes.
Injusto sería enaltecer solo ciertas propuestas costarricenses, pues todas las obras se han merecido el aplauso, sin embargo “eRe & Jota” y “Cenizas”, elegidas por Pepe Bablé –director artístico del festival–, han causado especial revuelo.
ENTRE EL AMOR Y LAS CENIZAS
La danza contemporánea y Costa Rica son los sellos particulares de la vigésima segunda edición del certamen. Incluso a veces estos protagonistas se fusionan en vanguardistas montajes como “eRe & Jota”.
Con gran expectación, el Gran Teatro Falla de Cádiz, prácticamente lleno, recibió el sábado 20 de octubre esta propuesta de la Compañía Nacional de Danza Costarricense.
Durante 111 minutos se recrearon las situaciones del Romeo y Julieta clásico, en una versión de danza donde se introdujo una adaptación a la realidad social centroamericana, señaló Carlos Ovares, bailarín coreógrafo y director de la Compañía Nacional de Teatro.
Así como abierta es la interpretación que el espectador puede darle a esta obra, directo fue el veredicto de la crítica.
“Llevar un clásico del teatro a escena conlleva el inconveniente de que el espectador ya conoce el argumento…Es entonces cuando los directores del espectáculo, Carlos Ovares y Miguel Bolaños, buscan sorprender por otros cauces. En este caso, la historia de Romeo y Julieta de Shakespeare se representa ubicándola en nuestro siglo, y la palabra y el gesto se han sustituido por varios estilos de danza”, reseñó El Diario de Cádiz.
En “eRe & Jota” 19 jóvenes cuentan su particular visión del drama, bailando salsa, hip-hop contemporáneo, funky, entre otros. “El resultado sorprende por la capacidad de cambiar de un estilo a otro, la versatilidad de los bailarines y la adaptación de la trama argumental a los diferentes tipos de música… El sentido dramático de la obra queda en un segundo plano, debido al protagonismo absoluto de la puesta en escena”, añadió el periódico.
Un día después de la función, el Diario Bahía de Cádiz escribió al respecto: “…ofrece momentos de una gran belleza, como el “pas de deux” de Romeo y Julieta, y también posee momentos de desazón de espíritu, como los previos a la muerte de los adolescentes amantes. Una obra entretenida y de gran estética”.
La otra presentación que encendió fuego fue “Cenizas”, la cual recibió el Premio Nacional al Mejor Grupo Teatral 2006.
En estos cinco pequeños textos de Samuel Beckett, “apenas hay un juego de luces, de gran precisión, una simplificación de los gestos”, pues se quiso respetar el original “como si fuera la Biblia”, indicó a los medios españoles Abya Yala, quien junto a David Korish fundó un grupo de teatro independiente, “sinónimo de ruina económica y originalidad”.
Parte de esta singularidad es la inclusión de un foro de debate tras la representación, para que el público relate su percepción sobre la obra.
VASTA PRESENCIA
Para terminar de convertir Cádiz en sucursal oficial del talento costarricense, la ciudad alberga una serie de fotografías que Lorenzo Madrigal ha titulado “Inmigración” y una colección de lienzos de Alonso Pereira, Leticia Céspedes, Lizeth Gonzalo, Martha Maya y Emilio denominada “Art-Tico”.
Ahí no termina la amplia representación, porque David Korish y Rozana Ávila de la Escuela de Formación Teatral impartirán una clase magistral de interpretación.
Como parte del Festival, la Compañía Nacional de Teatro ofrece una exposición de vestuario, fotografías y carteles, a parte de que brinda información sobre grupos artísticos independientes, sobre el Ministerio de Cultura y dramaturgos nacionales.
Además, se presentarán dos libros con nacionalidad criolla. El primero se titula “La traición del presente. Actualidad de las experiencias teatrales en Costa Rica” y cuenta con textos de varios autores, recopilados por Fernando Vinocour. El segundo será “Panorama de las artes ibérico y latinoamericanas”, donde se incluye un artículo de Marta Ávila que lleva por nombre “Danza escénica de Costa Rica en Cádiz”.
Con semejante presencia costarricense, está de más decir que en el arte también la tercera es la vencida. En dos oportunidades un elenco nacional asistió al festival, pero esta vez nuestro país es más que protagonista. Como si no le bastara con ser el dedicado y adueñarse de las butacas y espacios mediáticos, Costa Rica aportó el talento de José Alberto Hernández, diseñador del cartel de esta edición del FIT.