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Ishtar Yasín y el Director de Fotografía Mauro Hercer
Natalia Rodríguez
nrodriguez@redcultura.com
El largo y tortuoso recorrido de "El camino"
Jueves 6 de abril. Día 24.
Bajo un intenso sol, el equipo de la película se encuentra filmando en una de sus muchas locaciones, esta vez un lote baldío en Coronado (San José). Ahí se construyó una especie de ranchito con latas de zinc y cartón que hace las veces del tugurio donde viven los personajes de la película.
Es el día 24 de rodaje, pero son más de cinco años de trabajo para llegar por fin a filmar. Faltaban aún unos días más para terminar de grabar lo que pareció un sueño, y que se cristalizará cuando termine la etapa de post-producción, en teoría, en octubre de este año.
Con un costo que ronda varios cientos de miles de dólares, unas 35 personas, entre equipo técnico y elenco, han participado en esta aventura, la cual explora el conflicto de las migraciones de nicaragüenses a nuestro país. Detrás de todos ellos está la dirección de una mujer tenaz y trabajadora que ha puesto todas sus fuerzas en hacer realidad esta ilusión, este compromiso con la realidad social del país. Para llegar hasta esta etapa, tuvo que viajar con los inmigrantes nicaragüenses, grabar horas y horas de entrevistas y hacer un exhaustivo recorrido para escoger locaciones y actores.
Ishtar Yasín es esa mujer que en unos meses podrá ver cuajado uno de los proyectos más importantes de su carrera. Por sus venas corre arte puro. Nacida en Moscú en 1968, es hija del director de teatro iraquí Mohsen Yasin y de la bailarina y coreógrafa chilena Elena Gutiérrez. Además, es nieta de uno de los escritores costarricenses más queridos y destacados internacionalmente, Joaquín Gutiérrez.
Vive en nuestro país desde los seis años, y estudió en el Conservatorio Castella. Luego obtuvo una Maestría en Artes del Instituto de Cine de Moscú VGIK. Es actriz, dramaturga y cineasta, y en esta última faceta, tiene varios documentales y en ficción el cortometraje “Florencia de los ríos hondos y los tiburones grandes”. “El Camino” es su primer largometraje.
Es una mujer valiente, pero ese día luce cansada. Y no es para menos. Llevan casi un mes de filmar en muchísimas locaciones en Nicaragua y Costa Rica, algunas veces en condiciones muy difíciles. Por espacio de 30 días recorrieron ciudades como Granada, la hermosa zona selvática de Montecristo, el puerto de San Jorge, San Carlos, y en nuestro país, lugares como Barrio Dent, Coronado, Guadalupe y Alajuela. Sin duda, un gran esfuerzo a nivel logístico.
Sentada en una silla, Ishtar tose incesantemente. Días atrás se contagió de alguna bacteria en La Chureca, en la zona occidental de Managua. “Es como Río Azul, pero veinte veces peor”, me dice el maquillista Carlos Víquez, cuando le pregunto qué es ese lugar. Luego investigo y me doy cuenta de que no mentía. Ahí se botan aproximadamente mil toneladas de basura diarias.
En La Chureca viven los protagonistas de esta película. Se trata de dos niños pequeños y su abuelo. Luego de una discusión, los niños se van del rancho donde viven y se marchan rumbo a Costa Rica en busca de su madre, quien emigró años atrás para conseguir trabajo, una situación muy común en esta región del mundo.
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Marcos Ulises Jiménez
©c.zegarra/redcultura.com |
Viene corriendo hacia mí el pequeñín. Se llama Marcos Ulises Jiménez y tiene doce años, aunque parece menor. De entrada se nota simpático y desenvuelto. Me cuenta que estudia el sexto grado en la Escuela Guararí de Heredia, y que su maestra lo ayuda a ponerse al día mientras él participa en el rodaje. Su acento lo delata: no hay duda de que es tico. ¿Cómo hacés en la película, si se supone que sos nicaragüense?, le pregunto. Y sonriendo me responde: “Es que soy mudo”.
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Sherlyn Paola Velásquez
©c.zegarra/redcultura.com |
De repente, pasa corriendo la estrella de la película: Sherlyn Paola Velásquez. Le dicen que una periodista quiere hablar con ella y de inmediato cambio su modo, se sienta educadamente y me pregunta: “qué quiere escribir sobre mí”. Se toma en serio su trabajo, no hay duda. Le empiezo a hacer preguntas y me cuenta con un marcado acento del norte, que Ishtar la escogió porque la vio actuar en el Teatro Nacional Rubén Darío, que ha actuado para televisión y teatro y que además baila y canta, con el grupo Dos Generaciones, en Managua.
Al igual que su personaje, Sherlyn vive en Managua con su abuela y su hermano menor. Para ella, la experiencia de trabajar en esta película ha sido “muy bonita. Me gusta mucho actuar. A veces es cansado, como cuando se hace de noche, porque uno se desvela, o a veces no dormimos. Pero lo mejor de todo ha sido hacer amistades nuevas, amigos, salir de shopping”. ¿Y sabés que te podés hacer famosa con esta película?, le pregunto sonriendo. “Si sale bien, sí”, me dice. “¿Y vos cómo crees que va a salir? Medita su respuesta por unos segundos y me dice enfáticamente: “Perfectamente bien”.
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Don Cornelio Flores
©c.zegarra/redcultura.com |
Su abuelo en “El Camino” es igual de positivo. Don Cornelio Flores es un nicaragüense de 72 años que por primera vez tiene contacto con el mundo del cine. Vive en Managua, donde “siembro una parcelita”, le gusta la música y la actuación. “Lo mejor ha sido hacer amistades, me gusta ser un hombre popular”, me dice alegre.
El elenco de la película lo completan dos ticos y un francés, pero ese día no están ahí. Un director de fotografía español, una continuista panameña, un asistente de dirección nicaraguense y muchos ticos, completan el multicultural equipo.
Mauro Herce, el español, es el encargado de que las tomas queden excelentes. Empezó a trabajar como asistente de fotografía del francés Jacques Loiseleux, y tras la partida de este último, quedó como Director de Fotografía en la segunda parte de la filmación.
Con estudios en la Escuela de Cine en Cuba y en el Instituto Lumiere en París, Hercer me cuenta cómo ha sido para él participar en El Camino, mientras prepara la próxima toma. “Es muy interesante, puesto que hay menos recursos y menos experiencia, se nota que la gente está acostumbrada a trabajar para publicidad. Uno se ve obligado aprender a trabajar en otro tipo de condiciones”.
La película está hecha en video digital de alta definición. “Hacerla en cine hubiera implicado una diferencia de más de 20 mil dólares”, dice Adrián Cruz, productor ejecutivo. Por ello, las tomas deben ser más fragmentadas, en espacios más grandes, con muchos planos en secuencia fija, explica Hercer. “Se trata de usar las limitaciones a favor del filme, con austeridad en los planos y movimientos de cámaras, de manera que sea coherente con la realidad que estamos mostrando”.
“El Camino” tuvo algunos problemas viales hace un par de años. Estaba todo listo para empezar a filmar, cuado el co-productor del filme decidió sorpresivamente retirarse del proyecto.
Fue un duro golpe para Ishtar, pero logró levantarse y empezar de nuevo a buscar fondos. A través del Centro de Cine conocieron a Luis Javier Castro, un empresario costarricense que decidió participar como co-productor y brindar apoyo financiero para la película,
Como un golpe de suerte, hace dos años el proyecto ganó una ayuda conocida como Le Fonds Sud Cinéma, un fondo interministerial de ayuda selectiva para la producción cinematográfica de países en desarrollo, del Ministerio de Asuntos Exteriores Francés, el cual servirá para la etapa de post producción que se aproxima.
La familia de Ishtar también ha apoyado, sobre todo la de su madre, hija del escritor nacional Joaquín Gutiérrez. El Banco de Costa Rica también ofreció también un patrocinio. El Centro Cultural Español, HIVOS, la Oficina Internacional del Trabajo y la Oficina Internacional de las Migraciones, han reconocido el enorme valor del largometraje y también han apoyado el proyecto.
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Filmación en el Parque España en San José
©Adrián Cruz |
Hay grandes expectativas en torno a El Camino. “Es sin duda una película de Festival, con una historia muy interesante, que muestra un conflicto de eco mundial”, dice Cruz. “Tiene un profundo mensaje de sensibilización y la historia está ambientada en los propios lugares donde ocurren los acontecimientos, con personajes originarios de la zona, lo cual sin duda la vuelve muy rica”.
La post- producción se hará en Francia, pues es una de las condiciones del Fonds Sud Cinema. A partir de mayo se subirá el material y se empezará el visionado. La edición estará a cargo de una francesa. Luego vendrá la mezcla y sonorización, y luego el transfer a cine. La música la hará Alejandro Cardona.
El sol seguía brillando intensamente, y los actores se preparan para la próxima toma, pero un gallo que necesitan no está e Ishtar se molesta un poco. Gajes del oficio, hay que ir a buscar el gallo adonde sea.
Voy caminando para irme y sorpresivamente llega Marcos Ulises, el niño simpático. “Muchacha, es que se me olvidó decirle algo: cuando yo estaba en el kinder gané la feria científica, para que lo apunte en lo que va a escribir”. Yo saco la libreta y lo anoto. El resto, está acá. Espero poder verlo de nuevo pronto pero en el cine, cuando “El Camino” sea una realidad en la pantalla de la incipiente industria cinematográfica de nuestro país.
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